A medida de que los cabildos de nación fueron desapareciendo, los negros africanos y criollos se fueron agrupando en casas particulares según su procedencia.
En el Palo Monte Mayombe, la casa donde reside el “taita-nganga” o la “mama-nganga” y a la que acuden los nganguleros para celebrar sus reuniones, fiestas y prácticas religiosas, recibe el nombre de “muna-nsó”, que significa simplemente “la casa”.
Dentro del “muna-nsó” del “taita-nganga” o de la “mama-nganga”, existe una habitación dedicada exclusivamente al desarrollo de dichas actividades.
Esta habitación es un recinto sagrado[1] que recibe el nombre de “nsó-nganga” y está concebida como un “templo”. “Nsó-nganga” significa “la casa de la nganga”, y esto es debido a que en dicho lugar es donde está la nganga del dueño o dueña de la casa, y ésta recibe un culto especial por parte de todos los miembros de la cofradía establecida en la casa y cuyo dueño o dueña está al frente. También conviene advertir que una de las acepciones de la voz “nganga” es “muerto” o “espíritu”; por ello, “nsó-nganga” también significa “la casa de los muertos” o “la casa de los espíritus”.
Sin embargo, por extensión, “nsó-nganga” también significa el lugar donde se reúne la cofradía, o la cofradía misma de los nganguleros.
En el Palo Monte Mayombe no existe una autoridad suprema ni tampoco unas reglas o leyes generales, tal como ocurre por ejemplo en la Iglesia Católica y en otras religiones. En realidad, en cada “nsó-nganga” hay una autoridad máxima, las decisiones son adoptadas colectivamente, y aunque las normas están basadas en la tradición, la máxima autoridad siempre interpreta subjetivamente las creencias religiosas introduciendo variaciones en el rito, en el culto y en la mitología, siempre de acuerdo con las necesidades de sus seguidores los nganguleros de cada “nsó-nganga” se organizan tal como si formaran una gran “tribu”, siguiendo una estructura social análoga a la que tenían los antiguos cabildos.
Cada ngangulero tiene un status social concreto y entre todos se reparten las actividades del centro: el “nsó-nganga”. Sin embargo, es importante señalar el hecho de que el status social nunca viene fijado por una diferenciación sexual, ya que los hombres y las mujeres pueden desempeñar las mismas funciones y tener el mismo rango social; es más, la máxima autoridad de un “nsó-nganga” puede ser tanto un “taita-nganga” (sacerdote congo) como una “mama-nganga” (sacerdotisa conga). Ello se debe a que el status social viene establecido únicamente por el grado de iniciación del individuo, sea ngangulero o ngangulera, y dicho grado de iniciación viene dado a través de rituales (rituales de paso) que marcan en definitiva la transición de una fase a otra de la vida y el paso de un status a otro.
Dicho esto, baste recordar que los “nsó-nganga” que han sido mencionados y donde se ha recogido la mayor parte del material etnográfico para este trabajo, en unos casos tenían al frente a un “taita-nganga” y en otros a una “mama-nganga”
[1] “Nsó-nganga” es una palabra compuesta de “nsó” y “nganga”. “Nsó” aparece en muchas palabras como sufijo y prefijo, y está relacionada con la casa o el lugar donde transcurre la vida o se desarrolla cualquier actividad. Así, por ejemplo, puede observarse en muchas voces congas: “nsó nsusu-wángala” (trad. nido de gavilán), “muna-nsó” (trad. casa, hogar), “nsó muna-Nsambi” o “muna nsó-Nsambi” (trad. lit. la casa de Dios; trad. iglesia), “nsó-nasara” (trad. lit. casa de trabajo; el taller, la oficina, o la fábrica), o “nsó-ntiawo” (trad. hormiguero).
“Nganga” es una palabra que presenta dos acepciones. Puede significar “muerto”; y por otra parte, también puede designar al recipiente de hierro o de barro en el cual el “taita-nganga” o la “mama-nganga” tiene concentradas las fuerzas de la naturaleza y donde “habita” un espíritu difunto llamado “nfumbeʺ o “perro-nganga”.
Por esta razón, “nsó-nganga” tiene como acepciones; “la casa de la nganga” y “la casa del muerto”. En cualquiera de estos dos casos designa por igual un lugar determinado: la habitación del “muna-nsó” del “taita-nganga” o de la “mama-nganga” en la cual está la “nganga”, y en la que a su vez está el “perro-nganga” o “nfumbe”. En el primer caso se refiere a la habitación del “muna-nsó” en la que se encuentra la “nganga” como instrumento ritual; y en el segundo caso, se refiere a la misma habitación en la que está el espíritu que “habita” en el interior de la “nganga”.
Sin embargo, por extensión, “nsó-nganga” también significa “cofradía” o “comunidad” de nganguleros, ya que en dicha habitación tienen lugar todas las actividades sociales y religiosas de la comunidad o cofradía de nganguleros.
Ralph Alpizar









